Emisiones de CO2

Calificación energética en emisiones de CO2

Es ya habitual escuchar conversaciones sobre las emisiones de CO2. De hecho es caballo de batalla en muchas grandes ciudades europeas. A cuenta de la creación de zonas de bajas emisiones. ¿Cómo se pretenden conseguir esas bajas emisiones de CO2? Sencillo limitando e incluso prohibiendo la circulación de vehículos con combustibles derivados del petroleo. Pero, ¿es esta la única medida contra estas emisiones? Pues la verdad es que no, y tampoco es algo nuevo. La cruzada anti-emisiones es ya una veterana en la lucha por la mejora del medio ambiente. En construcción se impuso como obligatorio el certificado de eficiencia energética desde el 1 de marzo de 2013.

Calificación energética y emisiones de CO2

Y qué tiene que ver la calificación energética de una vivienda con las emisiones de CO2. La respuesta es mucho. Si observamos la etiqueta de calificación energética de nuestra vivienda veremos dos datos asociados a la etiqueta de eficiencia energética. Las etiquetas van desde la letra «A» a la «G», las primeras son las viviendas más eficientes. La última corresponde al mayor consumo de energía. Bien la primera columna nos informa del consumo de energía de la vivienda. Ojo del consumo de energías no renovables. Se mide en kilovatios hora por metro cuadrado al año. La segunda nos da las emisiones de CO2. Se miden en kilogramos de CO2 por metro cuadrado al año.

Recordemos que la finalidad buscada por la Unión Europea no es otra que conseguir viviendas lo más eficientes posibles. Ojo hablamos de que estas medidas son impulsadas por la Unión Europea. Son compromisos de todos los Estados miembros, en ningún caso son caprichos de nuestras respectivas administraciones. Lo mismo ocurre con los distintivos ambientales de los vehículos por ejemplo. Dentro de lo que nos ocupa, la construcción, el primer objetivo es que las viviendas y edificios existentes, afronten las reformas necesarias para mejorar su calificación energética. Y el segundo y más ambicioso será que las nuevas viviendas y edificios tengan consumo cercano al cero o casi nulo. Para esto hay una fecha 31 de diciembre de 2020.

Origen de las emisiones de CO2

Las emisiones de dióxido de carbono tienen dos orígenes diferenciados. Por un lado las que se emiten de forma natural. Y por otro las antropogénicas o por influencia antrópica. Los estudios confirman que las emisiones producidas por la acción del hombre han crecido en las últimas décadas. En el aire hay una concentración de 387 ppm, existen variaciones por cuestiones como el día y la noche, y otras de carácter estacional. Los científicos afirman que no había tal cantidad de CO2 en el aire desde hace más de dos millones de años.

En el año 1997 una convención marco de la ONU sobre cambio climático culmino con lo que conocemos como Protocolo Kioto. Un intento por bajar las emisiones de dióxido de carbono en el planeta. Aparte del dióxido de carbono el intento de bajar emisiones se dirigía cinco gases más. El incumplimiento sistemático del mismo ha agravado la situación y llevo a una nueva cumbre en 2009. En esta ocasión más de cien mandatarios intentaron llegar a acuerdos más realistas sobre el cambio climático, y por ende de las emisiones de CO2.

Las emisiones antropogénicas

Las fuentes de emisiones en las que la mano del hombre es evidente son variadas. Aunque es más que notable que el transporte que usa derivados del petróleo es la mayor de todas. Le siguen las industrias y fábricas en un segundo escalón. Y como no el consumo de energía de las viviendas también tiene su impacto en las mismas. Siendo sustancialmente menor el impacto de las emisiones de las viviendas respecto a las anteriores, es quizás en este espectro donde más se ha puesto de parte de los gobiernos para controlar las emisiones. En esa línea la búsqueda de la eficiencia energética de las viviendas es la herramienta fundamental.

Pero no solo se trata de conseguir que las viviendas sean eficientes durante su uso. También debemos procurar que los sistemas constructivos de las mismas sigan la misma tendencia. La sostenibilidad y eficiencia de la construcción es otra herramienta para conseguir este objetivo. Modular Home trabaja para conseguir que nuestros procesos de fabricación y construcción sean cada vez más sostenibles y eficientes.

Cómo se calcula la eficiencia energética

Ya hemos indicado que la eficiencia energética se califica con una letra. De la A a la G es la letra que tendrá nuestra vivienda, edificio o local comercial. Y esta calificación viene dada por su consumo de energía y por las emisiones de CO2 al año. Partiendo de nuestro consumo energético y conociendo la fuente usada podemos establecer una relación. La energía consumida o energía final y la que se precisa producir para abastecer ésta. Esto nos da lo que conocemos como energía primaria no renovable, que no es otra cosa que la energía bruta necesaria para satisfacer el consumo.

Se calcula con una simple formula, «energía final por factores de conversión = energía primaria no renovable«. De similar forma que calculamos la energía, podemos calcular las emisiones de CO2 que el consumo va a producir. Usamos la formula «energía final por factores de emisión = emisiones de CO2«. Este artículo no tiene como objetivo el conocimiento académico, así que no entraremos en qué son y cómo se calculan esos factores de conversión y emisión.

Esas dos formulas son las que nos dan los valores que adjudican las letras que aparecen en la etiqueta energética. Una letra para el consumo de energía y otra para las emisiones de CO2. No necesariamente ambas deben ser las mismas en una misma vivienda o edificio. Aunque en buena lógica lo deseable es que tengan una proporción razonable entre si.

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